Tormo Franquicias analiza el papel de la franquicia en el emprendimiento después de los 50

El emprendimiento a partir de los 50 años deja de ser una alternativa para convertirse en una auténtica segunda etapa empresarial donde la franquicia ofrece un modelo consolidado para transformar décadas de experiencia en capital corporativo

Hay un momento en la trayectoria de muchos profesionales en el que aparece la pregunta sobre si dedicar los próximos años a construir algo propio, algo que puede ocurrir a los 50 o 57 años, a veces tras una larga carrera profesional o tras una reestructuración empresarial, descubriendo tras décadas gestionando equipos que volver al mercado laboral por cuenta ajena no es la única opción porque también pueden convertirse en empresarios, no partiendo desde cero, sino desde años de experiencia, relaciones y conocimiento del mercado.

El emprendimiento sénior gana peso en España
Según el estudio El emprendimiento sénior en España, elaborado por Fundación MAPFRE y el Observatorio del Emprendimiento de España, el 57% de los emprendedores de entre 55 y 64 años afirma haber emprendido para ganarse la vida, convirtiéndose en una segunda etapa donde la franquicia adquiere un papel clave al permitir incorporarse a un modelo previamente desarrollado.

No se trata de una realidad marginal, el estudio mencionado anteriormente indica que el 9,9% de los mayores de 55 años en España son emprendedores y el 82% considera disponer de los conocimientos y habilidades necesarios. Prácticamente, uno de cada tres autónomos pertenece a este segmento, reflejando una transformación donde esta generación mantiene una elevada capacidad económica para prolongar y transformar su trayectoria, pues cumplir 50 años no significa estar próximo al final.

¿Por qué elegir una franquicia para emprender después de los 50?
Emprender a los 50 no es igual que a los 25, ya que el perfil sénior suele llegar tras haber gestionado personas, presupuestos, clientes o unidades de negocio, disponiendo de capacidades previas antes de ser formalmente empresario. La franquicia complementa aquello de lo que carece: marca, procedimientos operativos, proveedores, soporte y know-how, permitiéndole analizar e interpretar antes de invertir los costes, la operativa y la rentabilidad potencial, aportando unas bases más estructuradas que el emprendimiento independiente.

Elegir una franquicia después de los 50 exige analizar no solo la inversión, sino también el grado de implicación que requerirá el negocio, la estructura necesaria, su rentabilidad potencial y la compatibilidad del modelo con la experiencia y capacidades del candidato. La franquicia no elimina el riesgo empresarial, pero permite partir de unas bases más estructuradas que las del emprendimiento completamente independiente.

De profesional a empresario sin limitarse al autoempleo
La franquicia facilita la transición tras una reestructuración o prejubilación, debiendo evitar el error de identificar al emprendedor sénior únicamente con el autoempleo, pues junto a quienes buscan generar su propio puesto existen perfiles directivos, inversores y potenciales multifranquiciados que buscan desarrollar varias unidades y gestionar equipos dentro de la red.

Un profesional puede abrir una primera unidad a los 52 años, consolidarla y posteriormente desarrollar una segunda o una tercera. En ese momento deja de tratarse únicamente de autoempleo. Estamos ante un empresario que está construyendo una organización dentro de una red de franquicia.

Sectores idóneos y captación de talento
Sectores como servicios B2B, inmobiliario, asistencial, formación, retail, salud o restauración encajan con estos perfiles según sus capacidades, aunque el franquiciado debe asumir la integración en un sistema común y respetar procedimientos de la central. Asimismo, las empresas franquiciadoras deben adaptar sus campañas de captación hacia argumentos de rentabilidad y viabilidad económica para conectar mejor con este perfil.

La cuestión no es determinar qué franquicias son para mayores de 50 años, sino identificar qué modelos permiten aprovechar mejor la experiencia, capacidades y objetivos de cada profesional. Por ello, las redes deben adaptar también su estrategia de captación y selección de franquiciados a este nuevo perfil.

El emprendedor sénior como nuevo perfil de franquiciado
Los mayores de 50 años no son solo consumidores de la economía sénior, sino profesionales, inversores y empresarios. Para las redes, este perfil representa una oportunidad relevante para incorporar estabilidad, experiencia y capacidad de gestión, demostrando que el verdadero reto de una red de franquicia es encontrar mejores empresarios, y una parte creciente de ellos tiene más de 50 años.

El reto de una red de franquicia ya no consiste únicamente en encontrar más franquiciados. Consiste en encontrar mejores empresarios. Y una parte cada vez más relevante de ellos tiene más de 50 años.