La ataxia puede afectar a la marcha, el equilibrio o el habla y dificultar las actividades cotidianas

La ataxia puede afectar a la marcha, el equilibrio o el habla y dificultar las actividades cotidianas

Sara García Delgado, responsable de la Unidad de Neurorrehabilitación Robótica de Hospital Quirónsalud Bizkaia, explica cómo este trastorno neurológico altera la coordinación y calidad de los movimientos

Caminar, escribir, mantener el equilibrio, abrir una puerta o abrocharse un botón son acciones que la mayoría de las personas realizan de forma automática. Sin embargo, para quienes conviven con ataxia, estos gestos cotidianos pueden convertirse en un desafío. Este trastorno neurológico provoca una disminución o pérdida de la coordinación y destreza de gran parte de los movimientos que se realicen, y puede afectar de manera significativa a la autonomía y calidad de vida de los pacientes.

La ataxia no hace referencia a una única enfermedad, sino a un trastorno neurológico que puede tener diferentes causas y que comparte una característica común: la pérdida o disminución de la coordinación y habilidad de los movimientos. Sara García Delgado, fisioterapeuta y responsable de la Unidad de Neurorrehabilitación Robótica del Hospital Quirónsalud Bizkaia, explica que esta alteración puede afectar a aspectos tan diversos como la marcha, el equilibrio, el habla o el desempeño de tareas cotidianas. «La ataxia causa una disminución o una pérdida de la coordinación de los movimientos. Puede afectar a la marcha, al habla, a los movimientos oculares o a muchas actividades de la vida diaria que realizamos de forma automática, como abrir una puerta con llave o vestirse usando ambas manos, ya sea de pie o sentado», señala.

Entre las principales dificultades que experimentan estas personas se encuentran los problemas para mantener el equilibrio, caminar de forma estable o coordinar movimientos que requieren precisión, como escribir o conducir. A ello pueden sumarse una mayor fatiga y un aumento del riesgo de caídas. «Son situaciones que parecen sencillas porque las tenemos automatizadas, pero en realidad requieren que muchos movimientos y funciones trabajen de forma coordinada al mismo tiempo», explica García Delgado.

La neuroplasticidad es uno de los conceptos que más ha cambiado la rehabilitación neurológica en los últimos años. Se trata de la capacidad que tiene el cerebro para adaptarse y reorganizar sus conexiones cuando existe una lesión o cuando se enfrenta a nuevos aprendizajes. Según la fisioterapeuta, este mecanismo permite que muchas personas puedan seguir trabajando funciones afectadas mediante entrenamientos específicos y repetitivos.

«La neuroplasticidad es la capacidad que tiene el cerebro para cambiar, adaptarse y reorganizar sus conexiones neuronales. Cuanto más se practica una acción o un movimiento, más se facilita su aprendizaje y su consolidación», afirma.

Precisamente por esta razón, la repetición desempeña un papel central en los programas de rehabilitación. En los últimos años, además, la incorporación de nuevas tecnologías ha permitido complementar el trabajo desarrollado por los profesionales sanitarios mediante herramientas de neurorrehabilitación robótica capaces de ofrecer entrenamientos más intensivos, precisos y adaptados a las necesidades de cada persona.

Entre estos recursos se encuentran los exoesqueletos para el entrenamiento de la marcha, las plataformas destinadas al trabajo del equilibrio o los sistemas de realidad virtual orientados a mejorar la coordinación y el control motor, además de un sistema de luces para mejorar la capacidad de reacción, o un brazo robótico de mano para entrenar las pinzas de las manos entre los dedos. «La principal aportación de estas tecnologías es que permiten realizar más repeticiones, con movimientos más precisos y constantes y con una intensidad de trabajo ajustable y controlada», explica García Delgado.

No obstante, la especialista subraya que la tecnología no sustituye la labor clínica. «El fisioterapeuta sigue siendo quien valora al paciente, establece los objetivos, selecciona el tipo de trabajo que se va a realizar y adapta el tratamiento a su evolución. La tecnología es una herramienta que complementa nuestra labor, pero las decisiones siguen estando en manos de los profesionales», indica.

Asimismo, recuerda que los procesos de rehabilitación neurológica suelen requerir tiempo y constancia. «En neurología los tiempos son más largos y los cambios suelen producirse de forma progresiva y poco a poco. Lo importante es trabajar de manera continuada y adaptándose a las necesidades de cada persona», señala.

Por último, García Delgado lanza un mensaje de apoyo a quienes reciben un diagnóstico de ataxia y a sus familias. «Es normal sentir miedo o incertidumbre ante una situación así, pero cada persona tiene su propio proceso. Desde la fisioterapia trabajamos para acompañar al paciente y a su entorno, potenciar sus capacidades y avanzar paso a paso», concluye la responsable de la Unidad de Neurorrehabilitación Robótica del Hospital Quirónsalud Bizkaia.